La hipnosis terapéutica: consideraciones a tener en cuenta

La hipnosis suele estar rodeada de ideas que proceden más del cine y el entretenimiento que de la práctica clínica. Sin embargo, dentro de determinados contextos profesionales puede utilizarse como una técnica complementaria en intervenciones psicológicas, siempre que exista una valoración adecuada y sea aplicada por profesionales cualificados.

Antes de recurrir a ella conviene comprender qué puede esperarse de una sesión, cuáles son sus limitaciones y, sobre todo, quién está detrás del tratamiento.

La hipnosis no implica perder el control

Una de las creencias más extendidas es que una persona hipnotizada pierde completamente el control sobre sus acciones. La hipnosis terapéutica no debería entenderse de esta manera.

Durante una sesión puede producirse un estado de atención focalizada y una mayor receptividad a determinadas sugestiones, pero eso no significa que el paciente quede inconsciente o sometido automáticamente a las instrucciones del profesional.

Precisamente por ello resulta importante que antes de comenzar exista información clara sobre cómo se desarrollará la intervención y cuáles son sus objetivos.

Debe formar parte de un planteamiento terapéutico adecuado

La hipnosis no debería considerarse una solución independiente capaz de resolver cualquier problema psicológico. Su posible utilidad dependerá del motivo de consulta, las características de la persona y el enfoque empleado por el profesional.

Puede integrarse como una herramienta complementaria dentro de una intervención más amplia. En determinados casos se ha estudiado su utilización en ámbitos como el manejo del dolor, la ansiedad o algunos hábitos, aunque los resultados pueden variar considerablemente entre personas y situaciones.

La evaluación previa permite determinar si tiene sentido incorporarla o si existen otras intervenciones con mayor respaldo para el problema concreto.

Elegir correctamente al profesional

Este es probablemente uno de los aspectos más importantes. La popularidad de la hipnosis ha provocado que existan servicios ofrecidos por personas con niveles de formación muy diferentes.

Cuando se utiliza con una finalidad relacionada con la salud mental, conviene comprobar las credenciales y cualificación sanitaria del profesional, además de conocer qué metodología utiliza.

Esta precaución también debe mantenerse cuando se busca terapia online. Que las sesiones se realicen mediante videollamada no debería reducir las exigencias relacionadas con la cualificación, la confidencialidad, la información proporcionada al paciente o la adecuación del tratamiento.

Las intervenciones psicológicas dependen de numerosos factores y no todas las personas responden de la misma manera. Un profesional debería poder explicar qué objetivos se persiguen, cuáles son las expectativas razonables y qué alternativas existen.

Sentirse cómodo con el profesional facilita cualquier proceso terapéutico. Antes de comenzar puede ser útil plantear todas las dudas sobre la técnica, la duración aproximada de las sesiones o el enfoque que se seguirá.

La hipnosis terapéutica puede tener cabida dentro de determinados tratamientos, pero debe contemplarse dentro de un contexto profesional y no como una fórmula extraordinaria.

Informarse previamente, evitar expectativas poco realistas y acudir a profesionales debidamente cualificados permite valorar esta herramienta con mayor criterio y decidir si resulta apropiada para las necesidades particulares de cada persona.

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