Vacuna contra el VPH en adultos: edades, dosis y eficacia

El virus del papiloma humano (VPH) es una infección muy frecuente que se transmite principalmente mediante el contacto íntimo piel con piel durante las relaciones sexuales. Existen numerosos tipos de VPH: muchos no provocan problemas importantes, pero algunos pueden causar verrugas genitales y otros están relacionados con diferentes tipos de cáncer.

La vacuna vph constituye una de las principales herramientas disponibles para prevenir las infecciones producidas por los tipos incluidos en cada vacuna y reducir el riesgo de las enfermedades asociadas a ellos. Aunque su administración es especialmente importante antes del inicio de la actividad sexual, la edad adulta no significa necesariamente que sea demasiado tarde para vacunarse.

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¿Qué enfermedades puede prevenir la vacuna?

Algunos tipos de VPH denominados de alto riesgo están estrechamente relacionados con el cáncer de cuello uterino. La infección persistente también puede participar en el desarrollo de otros cánceres, como los de ano, vulva, vagina, pene y orofaringe.

Las vacunas disponibles protegen frente a diferentes tipos del virus. La Organización Mundial de la Salud señala que todas las vacunas contra el VPH precalificadas por este organismo protegen frente a los tipos 16 y 18, responsables de una parte muy importante de los cánceres de cuello uterino.

Es importante entender que la vacuna tiene una función preventiva. No elimina una infección por VPH que ya esté presente ni constituye un tratamiento para lesiones existentes.

¿Tiene sentido vacunarse siendo adulto?

Sí, en determinadas circunstancias. La máxima eficacia se consigue vacunando antes de cualquier exposición al virus, razón por la que los programas de salud pública priorizan la vacunación durante la infancia y adolescencia.

Sin embargo, haber mantenido relaciones sexuales o haber tenido contacto previo con el VPH no significa necesariamente haber estado expuesto a todos los tipos incluidos en una vacuna.

Por tanto, un adulto no vacunado previamente todavía puede obtener protección frente a tipos del virus que no haya adquirido. El beneficio esperado dependerá de factores como la edad, antecedentes de vacunación, situación inmunitaria y exposición previa. En edades adultas más avanzadas, la conveniencia de vacunarse puede requerir una valoración individual.

¿Cuántas dosis son necesarias?

La pauta concreta debe seguir las recomendaciones sanitarias del país y las indicaciones del producto utilizado.

Como referencia internacional, la OMS contempla actualmente esquemas de una o dos dosis para determinadas edades jóvenes y señala que la evidencia respalda dos dosis, separadas al menos seis meses, para grupos de mayor edad dentro de las edades para las que las vacunas estén autorizadas. Las personas inmunodeprimidas o con VIH necesitan al menos dos dosis y, cuando sea posible, tres.

Por esta razón, no conviene decidir la pauta únicamente en función de la edad. El profesional sanitario debe comprobar antecedentes y circunstancias particulares.

¿Qué eficacia tiene la vacunación?

La evidencia disponible muestra una elevada eficacia frente a las infecciones y lesiones relacionadas con los tipos de VPH incluidos en las vacunas, especialmente entre personas que todavía no habían estado expuestas a esos tipos.

La OMS señala que las vacunas son altamente eficaces frente a los tipos 16 y 18 y frente a las lesiones cervicales precancerosas causadas por ellos.

También existe evidencia de beneficio en adultos. No obstante, a medida que aumenta la probabilidad de exposición previa al VPH, el beneficio potencial de la vacunación puede ser menor que cuando se administra antes del inicio de las relaciones sexuales.

Vacunación y controles médicos son complementarios

Estar vacunada no significa que puedan abandonarse los controles ginecológicos. La vacuna no protege frente a todos los tipos de VPH capaces de producir cáncer, por lo que el cribado de cáncer de cuello uterino continúa siendo una herramienta preventiva fundamental.

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La OMS recomienda combinar la vacunación con programas adecuados de detección de lesiones precancerosas.

¿Por qué acudir a un centro especializado?

Antes de vacunarse en la edad adulta resulta recomendable recibir orientación profesional para comprobar la pauta adecuada, posibles dosis administradas anteriormente y cualquier circunstancia médica que deba tenerse en cuenta.

Acudir a un centro de vacunación acreditado permite solicitar información sobre las vacunas disponibles y recibir orientación antes de su administración.

La vacunación contra el VPH es una herramienta preventiva, no un tratamiento de infecciones existentes. Por ello, la decisión en adultos debe individualizarse y formar parte de una estrategia más amplia de prevención que incluya los controles y pruebas de cribado recomendados para cada persona.

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